Cómo crear el reglamento de copropiedad de tu edificio

El reglamento de copropiedad es la constitución de tu edificio. Establece las reglas de convivencia, los derechos de cada unidad y cómo se toman las decisiones. Así se crea uno correctamente.

El documento que lo gobierna todo

En un condominio, el reglamento de copropiedad es el documento más importante que existe. Está por encima de cualquier decisión del administrador, del comité o incluso de la asamblea — salvo que la propia asamblea lo modifique con el quórum correspondiente. Define los derechos y obligaciones de cada propietario, las normas de convivencia, los procedimientos de toma de decisiones y los criterios financieros del edificio.

El problema es que en muchos condominios el reglamento es un documento genérico que nunca fue adaptado a la realidad específica del edificio, que nadie ha leído y que en consecuencia nadie aplica. El resultado son conflictos interminables sobre situaciones que un buen reglamento habría resuelto de antemano.

¿Cuándo existe el reglamento?

En la mayoría de los condominios, el reglamento lo redactó originalmente la inmobiliaria que construyó el edificio. Lo incluyó en las escrituras de compraventa y lo inscribió en el Conservador de Bienes Raíces. Los copropietarios lo firmaron sin leerlo (o leyendo solo el resumen del corredor de propiedades).

Este reglamento original puede ser modificado por la asamblea de copropietarios con el quórum que la ley exige — generalmente dos tercios de los derechos del condominio. En algunos casos, el propio reglamento puede establecer un quórum más alto para ciertas modificaciones.

Si el edificio es nuevo o el reglamento original nunca fue inscrito, la comunidad tiene la oportunidad de crearlo desde cero.

Contenido mínimo obligatorio según la Ley 21.442

La ley establece que el reglamento debe contener al menos los siguientes elementos:

1. Identificación del condominio

Nombre del condominio, dirección, número de unidades, superficie total de bienes comunes y superficie de cada unidad con su destino (habitacional, comercial, estacionamiento, bodega).

2. Derechos de cada unidad

El porcentaje de participación de cada unidad en los bienes comunes y en los gastos comunes. Este porcentaje es la base del prorrateo y de los derechos de voto en la asamblea.

3. Normas de uso de bienes comunes

Reglas para el uso de piscina, quincho, sala de eventos, gimnasio, estacionamientos de visitas, sala de bicicletas y cualquier otro bien de uso común. Incluye horarios, reservas, capacidad máxima y condiciones de uso.

4. Obligaciones de los copropietarios

Plazos y métodos de pago de gastos comunes, obligaciones de mantención al interior de cada unidad, normas de convivencia, restricciones de ruido y otros comportamientos que afecten a la comunidad.

5. Órganos de administración

Composición del comité de administración, duración de los cargos, quórums para sesionar y para tomar acuerdos, y facultades delegadas al comité respecto de la asamblea.

6. Procedimientos de asamblea

Cómo se convoca, plazos de citación, quórums de instalación para primera y segunda citación, y quórums de aprobación para distintos tipos de materias.

7. Sanciones

Multas y sanciones aplicables por infracciones al reglamento, y el procedimiento para aplicarlas. Sin esta sección, el reglamento es una declaración de intenciones sin efecto práctico.

Cláusulas recomendadas que muchos reglamentos omiten

Más allá del mínimo legal, un buen reglamento debería incluir:

Política de mascotas

La ley prohíbe prohibir mascotas, pero el reglamento puede establecer reglas razonables: uso obligatorio de correa en áreas comunes, restricciones de acceso a ciertas áreas, obligación de recoger deposiciones, prohibición de dejar mascotas solas en balcones.

Uso de estacionamientos

Qué vehículos pueden usarlo, prohibición de almacenamiento de objetos, normas sobre vehículos eléctricos y puntos de carga, política para visitas.

Arrendamiento y subarrendamiento

Obligación del propietario de informar al comité sobre el arrendatario, responsabilidad del propietario por infracciones de su arrendatario, y restricciones a plataformas de arriendo de corta estadía como Airbnb si la asamblea así lo decide.

Obras al interior de las unidades

Horarios permitidos, obligación de informar al comité, materiales prohibidos (como demoliciones de muros sin autorización estructural), y responsabilidad por daños a terceros.

Política de transparencia financiera

Frecuencia de rendición de cuentas, formato de los estados financieros, acceso de los copropietarios a los documentos de respaldo.

El proceso de creación o modificación

Paso 1: Forma una comisión redactora

El comité designa un grupo de 3 a 5 copropietarios, idealmente con alguno que tenga formación legal o experiencia en administración de propiedades.

Paso 2: Diagnóstica los problemas actuales

Antes de escribir una sola línea, levanta los conflictos recurrentes del edificio. Esos conflictos te dirán exactamente qué debe regular el nuevo reglamento.

Paso 3: Redacta el borrador

Con la lista de temas a regular, redacta el borrador. Es recomendable contar con asesoría legal de un abogado especializado en copropiedad para garantizar que el documento sea jurídicamente válido y coherente con la Ley 21.442.

Paso 4: Circula el borrador y recoge feedback

Comparte el borrador con todos los propietarios con al menos 15 días de anticipación a la asamblea donde se votará. Recoge comentarios y ajusta donde corresponda.

Paso 5: Aprueba en asamblea extraordinaria

Convoca una asamblea extraordinaria específicamente para votar el reglamento. Recuerda que se requieren dos tercios de los derechos del condominio para aprobarlo, lo que exige una buena convocatoria y participación.

Paso 6: Inscribe en el Conservador de Bienes Raíces

El reglamento aprobado debe reducirse a escritura pública e inscribirse en el Conservador de Bienes Raíces correspondiente para tener plena validez legal. Sin inscripción, no es oponible a terceros (por ejemplo, a futuros compradores que no participaron en la asamblea).

¿Con qué frecuencia debe actualizarse?

No hay un plazo legal obligatorio, pero se recomienda revisar el reglamento cada 3 a 5 años, o cuando cambien condiciones relevantes del edificio: se incorporan nuevas amenidades, cambia el perfil de residentes, surgen conflictos recurrentes no contemplados, o cambia la ley.

Conclusión

Un reglamento de copropiedad bien redactado, actualizado y conocido por todos los copropietarios es el mejor seguro de convivencia que puede tener un edificio. Invertir el tiempo en hacerlo bien ahorra años de conflictos, arbitrariedades y decisiones mal tomadas. Es el documento que transforma un conjunto de vecinos en una comunidad organizada.